Constructora Ospinas

Historia

 

la fundaciA?n - optimismo empresarial

La hipA?tesis de que las crisis econA?micas despiertan el espA?ritu empresarial y la    capacidad de innovaciA?n la confirman las historias de muchas empresas en Colombia y en el mundo. Precisamente, en medio de la Gran DepresiA?n en los aA?os treinta, en 1932 se creA? la Sociedad Tulio Ospina y CA?a. de MedellA?n, que continuA? con los negocios familiares que desde 1918 lideraba Tulio Ospina VA?squez (1857-1921). La empresa tenA?a actividades muy diversificadas (construcciA?n, ladrilleras, inmobiliaria, obras civiles, minerA?a, agricultura y ganaderA?a) a las que se vincularon sus hijos Tulio, Mariano y Francisco Ospina PA?rez. DespuA?s de la muerte del fundador, la sociedad se expandiA?. Tulio Ospina PA?rez (MedellA?n, 1900-1983) ingresA? a la firma en 1923, luego de terminar sus estudios de ingenierA?a en la Universidad de California. Al aA?o siguiente, con su hermano Mariano, tambiA?n ingeniero, abriA? el departamento de construcciA?n en la empresa. Las operaciones marcharon bien hasta 1932, aA?o en que la sociedad familiar debiA? reestructurarse a causa de la crisis.

El fundador, hijo del expresidente Mariano Ospina RodrA?guez, era quizA?s el ingeniero mA?s importante de Antioquia. Se destacaba ademA?s como empresario, educador y polA?tico. Su hermano, el tambiA?n ingeniero Pedro Nel Ospina, fue empresario y presidente de la repA?blica en el perA?odo 1922-1926. Tres generaciones de esta familia integran una de las dinastA?as mA?s influyentes en la historia polA?tica y empresarial del paA?s. No sA?lo aparecen en la creaciA?n y orientaciA?n del Partido Conservador por mA?s de cien aA?os, sino en tres mandatos presidenciales a los que llegaron democrA?ticamente.

En lo econA?mico, los Ospina conformaron una de las fortunas familiares mA?s grandes del paA?s, acumulada en actividades mineras, industriales y agropecuarias1. Los hermanos Ospina PA?rez registraron en la NotarA?a Primera de MedellA?n, por escritura pA?blica NA? 105 del 19 de enero de 1934, una especie de filial de Tulio Ospina y CA?a. para operar en BogotA? con la direcciA?n del socio Mariano Ospina PA?rez (1891-1976) y Lucio Zuleta Ferrer2. Desde 1930 Mariano Ospina, que se habA?a convertido en el vocero del paA?s rural cafetero, comandaba junto con Juan Zuleta a??fundador del periA?dico El Colombianoa?? y su hermano Lucio, el conservatismo antioqueA?o.


oportunidades

La familia Ospina incursionA? en la construcciA?n porque, al igual que BogotA?, MedellA?n presentaba un auge extraordinario de su economA?a en los aA?os veinte, que se reflejaba en el sostenido crecimiento urbano. Los capitales acumulados durante la bonanza econA?mica de los aA?os veinte condujeron a sectores del empresariado colombiano, que no fueron tan afectados por la crisis econA?mica de 1930, a invertir en nuevos negocios o a desarrollar algunos de los existentes.

La localizaciA?n distante de un puerto marA?timo, un aletargado desarrollo urbano a lo largo del siglo 19 a??tal como lo indicaba la pobreza, muy extendida en la ciudada?? y la falta en la altiplanicie de un producto clave de exportaciA?n que la conectara al mercado mundial fueron obstA?culos que debiA? enfrentar BogotA? para crecer. Pero algunas ventajas, como ser el mercado regional mA?s grande del paA?s, sede de todo el cuerpo diplomA?tico y, por ende, ciudad internacional por excelencia, centro principal del aparato de gobierno y cercanA?a a zonas de tierras templada y caliente para proveerse a bajo costo de alimentos y minerales, eran condiciones favorables para potenciar su avance. Por tanto, desde principios del siglo 20 la capital se presentaba como un escenario de oportunidades para todo tipo de empresas.

Las A?reas urbanas crecieron de manera formidable en Colombia en los aA?os veinte (24% entre 1925 y 1930), al igual que la demanda ante el mejoramiento del ingreso3; la red ferroviaria pasA? de 1.166 kilA?metros en 1914 a 2.434 en 1929. BogotA? creciA? hacia el norte, donde se desarrollaron el sector de San Diego y Chapinero, hacia el occidente Santa Isabel y hacia el sur Las Cruces y San CristA?bal. La poblaciA?n ascendiA? de 144.000 en 1918 a 237.000 en 1930, en momentos en que empezaban a entrar con fuerza los automotores, la radiodifusiA?n y el aviA?n.

El rA?pido crecimiento de la ciudad y la celebraciA?n del cuarto centenario de la fundaciA?n de BogotA? motivaron al presidente Olaya Herrera a elaborar un plan regulador del desarrollo futuro de la capital del paA?s, propuesta acogida por su sucesor, Alfonso LA?pez Pumarejo. Al efecto se contratA? al urbanista austriaco Karl Brunner (1889-1960), quien aparte de introducir innovaciones en los conceptos urbanA?sticos y arquitectA?nicos formA? un cuerpo profesional en la Universidad Nacional que le dio un viraje radical al urbanismo, la arquitectura y la construcciA?n, no sA?lo en BogotA? sino en todo el paA?s.

Brunner hizo un diseA?o que buscaba una ampliaciA?n ordenada de la malla urbana, un mejoramiento de la circulaciA?n mediante el trazado de vA?as anchas y un control de los usos del suelo segA?n la destinaciA?n residencial, comercial, industrial y gubernamental. La compaA?A?a Tulio Ospina y CA?a., de BogotA?, acogiA? plenamente las propuestas del Plan Brunner, administradas por el Departamento de Urbanismo de BogotA?, coordinador oficial de las obras conmemorativas del cuarto centenario. Una de las mA?s emblemA?ticas fue el cA?lebre paseo BolA?var.

Con la fundaciA?n del Banco Central Hipotecario (1932), especializado en la financiaciA?n de vivienda, se respondA?a al inusitadocrecimiento demogrA?fico y al gran dA?ficit de vivienda en el paA?s. AsA?, el gobierno incentivA? el crA?dito hipotecario y las industrias relacionadas con la construcciA?n (ladrillo, cemento, acero, vidrio, madera y cerA?mica) como una manera de reactivaciA?n econA?mica. Paralelamente, se crearon o se expandieron las firmas de arquitectura y construcciA?n.

Entre las firmas de arquitectos activas en BogotA? se destacaban Herrera Carrizosa Hermanos, Alberto Manrique MartA?n, Guerra Galindo y CompaA?A?a, Michelsen y Villalobos, Ferreira A?lvarez y CA?a., CuA?llar Serrano GA?mez, Rocha Santander y CA?a., Casanovas y Manheim, y varias mA?s4. La organizaciA?n de un sistema de crA?dito hipotecario era prerrequisito para fundar una empresa urbanizadora. El BCH y la Caja de CrA?dito Agrario, creada como iniciativa legislativa de Ospina PA?rez, fueron dispositivos institucionales que complementaron el desarrollo de las propuestas de la MisiA?n Kemmerer (1923), que propiciaron la creaciA?n del Banco de la RepA?blica. Ambos bancos oficiales no sA?lo brindaban los recursos para comprar casa, sino que apoyaban los esfuerzos de las entidades religiosas y el empresariado industrial, preocupados por la construcciA?n de vivienda. AsA?, con un plan regulador que formulA? reglas de juego para ordenar el desarrollo urbano, un evidente dA?ficit de vivienda, disponibilidad en ascenso de infraestructura de servicios pA?blicos (electricidad, acueducto y transportes), un avance de la industria de materiales de construcciA?n, entidades financieras fomentadas por el gobierno para atender al sector inmobiliario y una superaciA?n de la gran crisis econA?mica, entre otros factores, se crearon las condiciones para que Tulio Ospina y CA?a. iniciara en BogotA?, desde 1934, grandes proyectos alrededor de la reciA?n inaugurada avenida Caracas, acogiendo las propuestas de Brunner. Nuevos barrios residenciales, como Teusaquillo, El Nogal, El Retiro, La Magdalena, Quinta Camacho, Los Rosales, La Merced, Palermo, Santa Fe, Alfonso LA?pez, Marly, El Recuerdo, Bosque CalderA?n Tejada, entre otros, nacieron gracias a la labor de compaA?A?as como UrbanizaciA?n Palermo S.A., UrbanizaciA?n Bosque CalderA?n Tejada S.A. (1934), UrbanizaciA?n El Recuerdo (1935) y UrbanizaciA?n Santa Fe S.A. (1937), en que Tulio Ospina y CA?a. era socio mayoritario y encargado de las obras5. Todas se realizaron en un contexto de recuperaciA?n del paA?s, gracias a los aciertos de Olaya Herrera y LA?pez Pumarejo en el manejo de la crisis econA?mica y sus efectos.

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Durante este evidente desarrollo de la actividad urbanizadora, la entrada en plena vigencia del Plan Regulador de BogotA? diseA?ado por Brunner y el desabastecimiento de artA?culos manufacturados y maquinaria que causA? la segunda guerra mundial (1939-1945), la firma Tulio Ospina y CA?a. S.A. fue disuelta, dando lugar a dos nuevas empresas a principios de 1939: Ospinas & cA?a. s.a., a cargo de Mariano Ospina y Zuleta Ferrer, con domicilio en la capital y con los derechos y obligaciones de la reciA?n disuelta sociedad Tulio Ospina y CA?a. de BogotA?, y Ospina Mesa Restrepo, domiciliada en MedellA?n y liderada por Tulio Ospina PA?rez, que se enfocA? en la construcciA?n, el cA?lculo estructural y las obras civiles; se liquidarA?a en 1944.

En adelante, Tulio Ospina y CA?a. de BogotA? entrA? en una etapa muy activa de negocios, urbanizando por cuenta propia o a travA?s de la participaciA?n accionaria en otras sociedades. La mA?s destacada fue la del sector de La Soledad, donde la familia Ospina establecerA?a, ademA?s, su residencia.

Cuando Ospina PA?rez asumiA? la presidencia de la repA?blica  (1946-1950), Lucio Zuleta Ferrer se posesionA? en la gerencia de la urbanizadora y la junta directiva aprobA? la directriz segA?n la cual Ospinas & cA?a. s.a. se limitarA?a a cumplir los compromisos adquiridos, absteniA?ndose de asumir nuevos durante el mandato presidencial.

Luego de los sucesos del 9 de abril de 1948, el presidente Ospina nombrarA?a al comerciante, urbanizador e industrial Fernando Mazuera como alcalde de BogotA? para efectuar la reconstrucciA?n de la ciudad7. AdemA?s del acuerdo de congelar las actividades de Ospinas & cA?a. s.a., es posible que la incertidumbre que desatA? el Bogotazo (1948), el caA?tico gobierno de Laureano GA?mez y la dictadura de Rojas Pinilla desmotivaran las inversiones, dados los altos riesgos generados por la confusa situaciA?n polA?tica. Pese a las grandes oportunidades que creA? la reconstrucciA?n de BogotA?, Ospinas & cA?a. s.a. no participA? en el desarrollo de proyectos para evitar, por una parte, las suspicacias de la oposiciA?n y de la opiniA?n pA?blica, y por otra, acatar los fA?rreos escrA?pulos de Ospina PA?rez, que implantA? la polA?tica empresarial de evitar negocios con el Estado.

Es muy evidente en la historia de Ospinas su actividad, netamente orientada a la urbanizaciA?n privada. Tal orientaciA?n se afirmarA?a para responder a la gran magnitud de los cambios econA?micos y sociales que experimentarA? el paA?s desde los aA?os cincuenta, con la imparable modernizaciA?n de su infraestructura. Las propuestas de Le Corbusier, traA?do a BogotA? por el gobierno de Ospina durante la primera alcaldA?a de Mazuera, las complementA? la MisiA?n del Banco Mundial, liderada por el economista canadiense Lauchlin Currie (1949).

Las propuestas de Le Corbusier eran mA?s de corte urbanA?stico, como por ejemplo la extensiA?n de las principales avenidas (AmA?ricas y la Autonorte), mientras que las de Currie apuntaban mA?s a asesorar al gobierno sobre la planificaciA?n econA?mica general del paA?s. Precisamente aportaron los argumentos para la erecciA?n de BogotA? en Distrito Especial (1954), previendo su futura macrocefalia urbana y su acelerado crecimiento. Currie consideraba inA?til luchar contra el gigantismo de las grandes ciudades en AmA?rica Latina porque a mayor concentraciA?n demogrA?fica, menos costosa y mA?s eficiente la dotaciA?n de infraestructura, algo asA? como el concepto de las economA?as de escala. Esta racionalidad explica por quA? los gobiernos, nacional y distrital, llevaron a cabo con velocidad la dotaciA?n de servicios pA?blicos de energA?a, acueducto, alcantarillado, telefonA?a, salud, educaciA?n y movilidad urbana.

Las grandes represas alrededor de las ciudades fueron otro punto a favor, expresiA?n de lo sugerido por la misiA?n del Banco Mundial. Desde el gobierno de Ospina PA?rez hasta hoy, la polA?tica econA?mica colombiana se ha centrado en desarrollar el paA?s con base en el sector industrial y la urbanizaciA?n, esta A?ltima muy integrada a los sectores financiero y social, por sus nexos con el empleo y la soluciA?n de vivienda, asuntos en los que Currie volverA? a insistir como gestor de la upac (1972) y del plan de Las cuatro estrategias del gobierno Pastrana (1970-1974).

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SegA?n lo acordado, Ospinas & cA?a. s.a. entrA? en un perA?odo de receso durante los cuatro aA?os del gobierno de Mariano Ospina PA?rez. SA?lo hizo tres proyectos, uno de los cuales tuvo mucho de social, el Seminario Mayor (1943) en El ChicA?, para la ArquidiA?cesis de BogotA?. En 1950, Mariano Ospina regresA? a la firma como asesor financiero, tA?cnico y econA?mico, cargo que el gerente Lucio Zuleta estimA? necesario para reactivar la empresa. A?sta recuperA? asA? su dinA?mica, pues del total de quince proyectos efectuados entre 1955 y 1960, los mA?s importantes fueron los dos con los cuales se iniciA? la urbanizaciA?n de las 200 hectA?reas de El ChicA?, entre las calles 88 y 116 y los Cerros Orientales y la autopista Norte. Ospinas urbanizA? y vendiA? la zona mA?s extensa jamA?s construida en la ciudad, concebida de acuerdo con las reglas mA?s estrictas del urbanismo moderno, que contemplan hasta el menor detalle para comodidad de sus habitantes.

Semejante avanzada de la compaA?A?a hacia el norte de la ciu dad se realizA? entre 1955 y 1972. Era el mA?s grande proyecto privado llevado a cabo hasta entonces en la ciudad.

La transformaciA?n de BogotA? desde mediados de los aA?os cincuenta es afA?n con su estructura burocrA?tica y presupuestal. Su gobierno es el mA?s grande y mejor dotado en personal tA?cnico y recursos, al tiempo que su planificaciA?n es muy controlada10, y en ella prestan su concurso organismos pA?blicos, mixtos y privados de apoyo como la CAR11, la CA?mara de Comercio de BogotA?, la mayorA?a de los gremios profesionales que tienen en ella su sede nacional (como Fedelonjas), y las mA?s importantes empresas municipales de servicios pA?blicos del paA?s. En este contexto, Ospinas & cA?a. s.a. tuvo su perA?odo de mayor brillantez, como lo indican el nA?mero y el tamaA?o de sus proyectos. Mientras de 1940 a 1955 sA?lo realizA? 14, entre 1956 y 1970 ejecutA? 50,algunos de gran envergadura como Las AmA?ricas, Ciudad Montes, El ChicA? y MuzA?.

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El gran crecimiento llevA? a la junta directiva de Ospinas, en 1956, a concluir que su condiciA?n de sociedad anA?nima no se compadecA?a con su carA?cter eminentemente familiar. Por unanimidad, la asamblea extraordinaria de socios aprobA? transformarla en compaA?A?a limitada y, en consecuencia, ajustar los estatutos. La nueva concepciA?n y organizaciA?n del negocio fue tan radical como la de 1940. Sin embargo, los socios mantuvieron los conceptos urbanos que regA?an casi todos los proyectos inspirados generalmente en Brunner y Le Corbusier, la estrategia de buscar socios en cada proyecto de urbanizaciA?n para mitigar los riesgos y la necesidad de fortalecer la integraciA?n vertical con operadoras de maquinaria, fA?bricas concreteras y de asfaltos, firmas comercializadoras, etc.

En efecto, el manejo de la tierra, a travA?s de la asociaciA?n con empresarios y propietarios de terrenos que se integra van como socios en cada proyecto aportando inmuebles para urbanizar o lotear, le permite no sA?lo atender sus obras en toda la ciudad, sino acceder a nuevas tierras con asociados interesados en que Ospinas asumiera el control y aplicara su experiencia. Esta fA?rmula, sin embargo, propiciA? una inflaciA?n de los proyectos, desbordando la capacidad de la sociedad familiar. Sus dueA?os debieron refinanciar la empresa para enfrentar su expansiA?n. En 1958 entraron varios socios, como Tequendama de Inversiones y Promociones Ltda., al igual que la CorporaciA?n Financiera Colombiana de Desarrollo Industrial, Industrial ElA?ctrica Ergo Ltda. y otros inversionistas privados. La considerable participaciA?n de estos nuevos socios implicaba para la familia Ospina perder el control de la empresa. De un capital casi familiar de $400.000 en 1945, la firma pasA? a mA?s de $4 millones en 1960 con la entrada de los nuevos socios; de un objeto social que privilegiaba la urbanizaciA?n, se adicionA? la construcciA?n, y de una gerencia general (administrativa y tA?cnica) se cambiA? a la figura de presidencia, sA?lo que con el control del mismo Lucio Zuleta, que desde 1959 tendrA?a el apoyo de un arquitecto como gerente tA?cnico, un nuevo sistema contable acorde con la nueva magnitud de la empresa y una dependencia encargada de la campaA?a publicitaria para promocionar su nueva actividad como constructora.

El crecimiento y las rA?pidas transformaciones en materia de objeto social produjeron una tremenda crisis de identidad que se resolviA? con una redefiniciA?n de sus funciones. El presidente Lucio Zuleta se preguntaba en 1960 quA? era y quA? debA?a ser Ospinas: a??A?Urbanizadora, constructora, simple vendedora de lotes urbanizadosa???a??. Para resolver el dilema se contratA? un estudio de consultorA?a con Mariano Ospina HernA?ndez para determinar la situaciA?n de la firma, de la vivienda en BogotA? y de las operaciones en 1960. Al final, se propuso definir la empresa como un a??equipo humano  especializado en la prestaciA?n del complejo servicio que se resume en la palabra Urbanismoa??, es decir, a??a?? desde la preparaciA?n directa e indirecta de planos de ingenierA?a y de diseA?o urbano hasta la elaboraciA?n de reglamentos de utilizaciA?n de terrenos, estudio de demanda de finca raA?z, creaciA?n de sistemas de promociA?n, planeamiento y supervisiA?n de obras de ingenierA?a civil, sanitaria y elA?ctrica, servicio de operaciA?n contable y financiera, etc.a??. En conclusiA?n, urbanizar y construir. Los vientos de ajuste interno se expresaron en la propuesta de Ospina PA?rez de concretar otra recapitalizaciA?n y convertir de nuevo la firma en sociedad anA?nima.

Desde 1960, la competencia creciA? porque las demA?s empresas tambiA?n se expandA?an y porque surgieron otras compaA?A?as urbanizadoras y constructoras. La entrada de inversionistas elevA? a veinticuatro el nA?mero de socios y de proyectos. La complejidad alcanzada conllevA? innovaciones para un manejo eficiente. En 1967, por ejemplo, fue la primera empresa privada colombiana que utilizA? el computador en la gestiA?n administrativa, al contratar los servicios del equipo IB M de la Universidad de los Andes, donde se llevaba su contabilidad. El A?xito logrado condujo a Ospinas en 1968 a organizar su propio Departamento Computarizado de EstadA?sticas. El traslado de sus oficinas ese mismo aA?o al edificio Internacional, su capacidad constructora, la calidad y cantidad de sus urbanizaciones, pusieron a la compaA?A?a a la vanguardia en el sector.

Los aA?os sesenta marcan tambiA?n la disputa por el suelo urbano, cada vez mA?s costoso y escaso debido a la confusiA?n en la normatividad que se presentA? por entonces, a los lA?mites en la cobertura de servicios pA?blicos y al crecimiento incesante de la demanda de vivienda, oficinas y centros comerciales.

Densificar en altura se empezA? a convertir paulatinamente en norma, en proyectos masivos o individuales. Algunos ejemplos fueron la torre de oficinas en la calle 26 con carrera 13 (1962) y la segunda etapa de Ciudad Montes (1968), que era una construcciA?n de multifamiliares en altura. Ospinas tambiA?n propuso esta idea para un proyecto de estrato alto, al norte de la ciudad, en el terreno perteneciente al Castillo Camacho, ubicado en la calle 72 sobre el costado oriental de la carrera sA?ptima.

La escasez y el alto costo de la tierra urbana azuzaron el debate interno en la empresa sobre las caracterA?sticas de los proyectos. En 1967, cuando se empezA? a pensar en la construcciA?n de Bosque de El Retiro, la discusiA?n la animaron quienes preferA?an menos edificios y mA?s zonas verdes a??pues el cemento asfixiaba la ciudada?? y quienes veA?an esas zonas como un despilfarro y un mal negocio. TriunfA? el punto de vista de los ambientalistas y en el futuro Ospinas se seguirA?a preocupando por aA?adir mA?s zonas verdes en urbanizaciones y planes de vivienda. Este debate se presentA? paralelamente con el de convertir o no la firma en sociedad anA?nima abierta, como lo habA?a propuesto Mariano Ospina en 1960. Nueve aA?os despuA?s, las acciones de Ospinas por fin fueron inscritas en la Bolsa de Valores de BogotA?. Fue la estrategia para capitalizar que llegA? en momento oportuno para enfrentar la expansiA?n que se veA?a venir para el sector con motivo de la reforma urbana y las propuestas de campaA?a a la presidencia entre 1969 y 1970, que aludA?an fuertemente al sector de la construcciA?n para dinamizar la economA?a.

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El largo ciclo bajo la upac
Efectivamente, en este panorama, el sector de la construcciA?n cobrA? un A?mpetu formidable. Ospinas aprovechA?, como casi todas las urbanizadoras y constructoras del paA?s, las polA?ticas de fomento de la construcciA?n. Una estaba basada en la Ley de Reforma Urbana y otra en el fomento al empleo y el ahorro, contemplado en el plan de Las cuatro estrategias, del gobierno Pastrana, que dio origen a la Unidad de Poder Adquisitivo Constante (upac), establecidas en 1972.

Los otros sucesos en este perA?odo se relacionan con la crisis econA?mica de 1982-1983, el traumA?tico paso del modelo proteccionista al de libre mercado (1989-1991), la participaciA?n de los grandes capitales ilegales en la construcciA?n, la fracasada polA?tica de vivienda sin cuota inicial durante el gobierno Betancur y su remplazo por la de Vivienda de InterA?s Social (vis) subsidiada. Se destaca que Colombia fue uno de los pocos paA?ses de LatinoamA?rica donde el sector de la construcciA?n reactivA? su economA?a, pese a la recesiA?n mundial de los aA?os ochenta, conocida como la dA?cada perdida.

A continuaciA?n se desglosarA?n todos estos temas.

Desde 1972, Ospinas & cA?a. s.a. dejA? en el pasado los proyectos de 200 hectA?reas, como El ChicA?. DebiA? reducir sus proyectos a un mA?ximo de dos hectA?reas y pasar de las exitosas cA?dulas hipotecarias al upac, bajo el cual se hicieron gigantescos proyectos de multifamiliares como El Castillo Camacho, entre otros. Para atenuar el daA?o que en la vida social de BogotA? produjeron los vacA?os reglamentarios de la Ley de Reforma Urbana, la empresa respondiA? con su polA?tica de producir vivienda a??con rostro humanoa??, enfatizando en que a??no sea sA?lo un bien inmueble, sino un hogara??. Por su parte, el sector de la construcciA?n, en armonA?a con la expansiA?n urbana, elevA? su participaciA?n del 17% del PIB en 1938 a 21% en 1984 a 14%. Entre los aA?os ochenta y noventa, BogotA? y su A?rea de influencia representaron un tercio de la producciA?n econA?mica del paA?s. Se trataba de la regiA?n mA?s poblada, mA?s urbanizada, menos pobre, mA?s escolarizada y mA?s dinA?mica econA?micamente. Su supremacA?a se soporta en condiciones internas a??un mercado local grandea??, gracias a las que tiene mA?s posibilidades de desarrollo econA?mico. La respuesta de Ospinas frente a la reducciA?n en A?reas urbanizables fue el desarrollo de megaproyectos.

En 1989 se asociA? con OlA?mpica para realizar un proyecto de envergadura en el plano inmobiliario: un gran centro comercial en el antiguo HipA?dromo de Techo, denominado Plaza de las AmA?ricas, inaugurado en 1991. Otro megaproyecto fue Salitre Plaza Centro Comercial, ejecutado en alianza con Cadenalco y Conconcreto y ubicado en la nueva zona de desarrollo de la ciudad denominada Ciudad Salitre. AsA? mismo, frente a la proliferaciA?n de barrios piratas y pese a las tendencias degradantes, evidentes en los proyectos de vivienda social entre los aA?os setenta y noventa, basadas en la ilegalidad y la bA?squeda feroz de la rentabilidad, en los proyectos de Ospinas prevalecieron las zonas verdes y la calidad constructiva de la vivienda para todos los estratos. Ejemplo de ello fueron El Ferrol, al sur, o Bosque de Medina, al norte de BogotA?.

Luego de su participaciA?n en proyectos de renovaciA?n urbana como San FaA?A?n (1983) o Parque Central Bavaria (1988), adquiere en 1992 junto al Banco de CrA?dito y Suramericana, varios terrenos en Ciudad Salitre, con el propA?sito de construir el CEM que complementarA?a el gran Centro Internacional de BogotA?, concebido en 1962. El CEM es sede de un centro de convenciones y edificios de oficinas que albergan a algunas de las empresas mA?s grandes del paA?s. El consorcio Ospinas-Suramericana previA? la construcciA?n de una galerA?a comercial y de servicios bA?sicos (oficinas bancarias, restaurantes, cafeterA?as, centros de copiado, correos y notarA?as) para atender las necesidades de las mismas empresas, empleados y usuarios del sector, con el fin de evitar las omisiones que en su momento tuvo la concepciA?n del Centro Administrativo Nacional (CAN) en 1955. El CEM se convirtiA? en el primer complejo de oficinas con todos los servicios complementarios.

Paralelamente, Ospinas, Cadenalco y Conconcreto se unieron para desarrollar el Salitre Plaza Centro Comercial en el centro geogrA?fico de Ciudad Salitre, cerca de la avenida El dorado, como columna vertebral del sector. Salitre Plaza permitiA? a la firma, expresar toda su capacidad innovadora en los productos arquitectA?nicos en materia de centros comerciales en el paA?s, como los parques cubiertos con diferentes ambientes para reducir la sensaciA?n de encierro; y la circulaciA?n horizontal y vertical (ascensos y descensos) entre los diferentes niveles para hacer mA?s fluida y agradable la circulaciA?n de los visitantes, entre otras. La concepciA?n contemplA? el modelo de centro comercial en que se integran espacios de encuentro social y cultural, como nueva expresiA?n de urbanismo y arquitectura de comercio y trabajo. Se inaugurA? en 1996.

A las anteriores realizaciones se suma, en 1994, la apertura de una nueva fase en su historia, consistente en la internacionalizaciA?n de sus actividades al crear el Plan Maestro de la ciudadela comercial El Recreo en Quito (Ecuador). AdemA?s de las alianzas con las citadas empresas antioqueA?as para desarrollos en Ciudad Salitre, en 1993. Poco despuA?s, en 1996, Ospinas & cA?a. s.a. adquiriA? Inversiones BogotA? S.A., acciA?n que ocurriA? poco antes que el sector de la construcciA?n, al igual que la economA?a colombiana, entrara en una fase de crisis.

El largo ciclo bajo la upac

renacimiento

El ciclo descendente de la actividad constructora entre 1995 y 1999 lo muestra el A?rea licenciada en el paA?s, con reducciA?n del 55%: pasA? de 16,5 millones de m2 a 7,4 millones. SA?lo en vivienda, que abarca el segmento mA?s grande del sector, se pasA? de 12,3 a 5,5 millones de m2. La participaciA?n de la construcciA?n en el total del empleo urbano bajA? de 7,6 en 1994 a 5,8 en 1997. En pesos constantes de 2003, la banca hipotecaria tuvo pA?rdidas de mA?s de $1 billA?n en 1998, de casi $2,5 billones en 1999 y de $550 mil millones en 2000 (Superintendencia Bancaria). Esta crisis tambiA?n afectA? a Ospinas, que debiA? acogerse en el 2000 a la Ley 550 de reestructuraciA?n empresarial.

Para paliar la crisis, el Congreso aprobA? la Ley de Vivienda que daba por terminada la upac y la sustituA?a por la UVR. Sin embargo, en los juzgados proliferaron juicios ejecutivos originados por cientos de firmas constructoras que quebraron y mA?s de 750.000 casos por cobros de bancos a deudores (El Tiempo, 4-03-2007). Las alzas y bajas repercutieron sensiblemente en el empleo profesional y de baja calificaciA?n, el crA?dito hipotecario y las industrias relacionadas con la producciA?n y comercializaciA?n de materiales de construcciA?n.Los saldos de la cartera hipotecaria colombiana en pesos corrientes crecieron dramA?ticamente hasta 1998, aA?o en que alcanzaron su rA?cord (en millones de pesos).

La empresa superA? con A?xito el proceso de reestructuraciA?n y los bancos acreedores se convirtieron en un valioso baluarte que trabajA? coordinadamente con la presidencia  hasta 2006 para sacar adelante la empresa. La firma a partir de 2004 desarrollA? proyectos de vivienda como Balcones de San Diego, Santa MarA?a del Restrepo, Parques de TibanA?, Monteazul y la culminaciA?n del Conjunto Residencial La Esperanza y El Portal de Pinar, vivienda de interA?s social que desarrollA? en conjunto con la constructora Urbansa S.A.

Durante este perA?odo la compaA?A?a se fortaleciA? en el desarrollo de centros comerciales en la ciudad de BogotA? y repitiA? el A?xito de A?stos en ciudades como CA?cuta con Ventura Plaza Centro Comercial, Buga con Buga Plaza Centro Comercial, FacatativA? con Nova Plaza Centro Comercial y Cartagena de Indias con Caribe Plaza Centro Comercial; asA? mismo, participA? en la ampliaciA?n y desarrollo de una nueva etapa del Centro Comercial Alamedas del SinA? en la ciudad de MonterA?a e incursionA? en renovaciA?n urbana en Barranquilla con el proyecto EstaciA?n Central. En BogotA? desarrollA? Plaza Imperial en sociedad con Constructora Colpatria S.A., Tintal Plaza acompaA?ado por la sociedad Emezeta S.A., conformada por la familia Mazuera GA?mez; Milenio Plaza, en sociedad con la constructora  Soluciones Inmobiliarias S.A.; el desarrollo de la terraza de comidas en el Centro Comercial y de Negocios Andino, y Plaza Mayor, en el municipio de ChA?a en sociedad con la constructora Prabyc Ing. Ltda.

AsA? mismo, se desarrollA? en BogotA? el proyecto mA?s grande del paA?s en A?rea vendible, Centro Mayor Centro Comercial, ubicado en Villa Mayor, zona cuyo urbanismo y construcciA?n los consolidA? la firma Luis Carlos Sarmiento Angulo, socio del proyecto, y quien estuvo a cargo de la gerencia junto con una de sus filiales Construcciones Planificadas S.A. El diseA?o de este Centro Comercial estuvo a cargo de Contexto Urbano S.A., que participA? tambiA?n como socio del proyecto. Otro de los socios fue Arquitectura y Concreto S.A., firma encargada de su construcciA?n, y Ospinas & CA?a. S.A. aportA? su experiencia, innovaciA?n y A?xito en centros comerciales como socio, liderando la gerencia comercial del proyecto.

En el nuevo siglo, la recuperaciA?n sostenida de la economA?a fortaleciA? al sector de la construcciA?n y viceversa, convirtiA?ndose en una de las actividades que mA?s aportaron al crecimiento del PIB entre 2004 y 2007. El A?ltimo censo de hogares registrA? un crecimiento urbano frente al rural sin precedentes en la historia del paA?s, lo cual planteA? una demanda creciente de vivienda e infraestructura, que permite augurar el continuo fortalecimiento de la compaA?A?a a partir del 2004.

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